Inicio Decoración e Interiores Plantas purificadoras de aire
Decoración e InterioresHogar y RenovaciónJardinería y PaisajismoSostenibilidad y Ahorro

Plantas purificadoras de aire

Compartir
Este artículo fue verificado y es 100% útil.
Compartir

Las plantas purificadoras de aire son mucho más que decoración para casa u oficina; son verdaderas aliadas para lograr un ambiente más sano. Hoy pasamos hasta el 90% del tiempo en espacios cerrados, y el aire interior puede estar hasta cinco veces más contaminado que el exterior. La presencia de Compuestos Orgánicos Volátiles (COV) y partículas en suspensión (PM) que salen de muebles, pinturas, productos de limpieza o materiales de construcción afecta directamente nuestra respiración, el descanso y la concentración. Aquí es donde entran las plantas: ofrecen una solución natural y agradable para reducir estos problemas. No solo absorben dióxido de carbono y liberan oxígeno, como cualquier planta, también pueden neutralizar muchas sustancias tóxicas del aire, cambiando esos contaminantes invisibles por aire más limpio y fresco.

Un salón moderno y luminoso con plantas saludables y una persona cuidando una planta que transmite bienestar y conexión con la naturaleza.

¿Qué son las plantas purificadoras de aire?

Las plantas purificadoras de aire son plantas ornamentales que tienen la capacidad de disminuir la cantidad de contaminantes en interiores. No son un simple adorno: funcionan como pequeños filtros vivos que trabajan de forma continua para mejorar el aire que respiramos. Su uso se ha extendido mucho en los últimos años a medida que crece la preocupación por la calidad del aire interior, ofreciendo una alternativa natural y sostenible para reducir la contaminación en casas y oficinas.

La idea de “plantas purificadoras” viene de lejos. En los años 80, la NASA ya estudiaba su capacidad para limpiar el aire en estaciones espaciales. En el famoso “Clean Air Study” se identificó una lista de plantas de interior que, además de hacer bien la fotosíntesis, eran muy eficaces para eliminar distintas toxinas del aire. Desde entonces se han hecho más estudios, y hoy sabemos que usar estas plantas en nuestros espacios es una forma eficaz y agradable de conseguir un entorno más saludable.

Mecanismos de purificación: cómo limpian el aire las plantas

Las plantas limpian el aire de varias formas. La más conocida es la fotosíntesis: absorben CO₂ y liberan oxígeno. Pero su papel va mucho más allá. Las hojas actúan como primera barrera, captando gases dañinos y partículas a través de los estomas, unos pequeños poros en su superficie. Una vez dentro, parte de estos contaminantes se pueden procesar y convertir en sustancias útiles para la planta.

Sin embargo, el núcleo de este sistema de limpieza está en las raíces y el sustrato. La mayor parte de la fijación de contaminantes ocurre en la rizósfera, la zona que rodea a las raíces. Allí vive una comunidad de microorganismos y bacterias beneficiosas que trabajan junto a la planta. Estas bacterias descomponen los COV y otras sustancias químicas del aire, volviéndolas menos tóxicas o incluso nutrientes. Por eso un sustrato ligero y aireado es tan importante: facilita la entrada de aire a las raíces y favorece el crecimiento de estos microorganismos depuradores. Cuando el aire entra en contacto con las raíces, sobre todo en sistemas como los jardines verticales, la calidad del aire mejora mucho porque aumenta esta interacción biológica.

Principales contaminantes eliminados por las plantas

El aire de interiores puede contener muchas sustancias químicas procedentes de actividades diarias y objetos comunes. Varias plantas purificadoras pueden reducir buena parte de estos contaminantes. Entre los más habituales encontramos:

  • Formaldehído: COV muy frecuente en interiores. Aparece en pinturas, colas, adhesivos, muebles de madera aglomerada, textiles, productos de limpieza e incluso humo del tabaco. La exposición prolongada puede causar irritación de ojos, nariz y garganta, y se ha relacionado con problemas respiratorios y alergias.
  • Benceno: COV presente en plásticos, resinas, fibras sintéticas, lubricantes, gomas, tintes y algunos detergentes. También está en el humo del tabaco. La hiedra es especialmente eficaz para reducirlo.
  • Tricloroetileno: Disolvente industrial usado en tintas de impresión, pinturas, barnices y adhesivos. Puede afectar al sistema nervioso central.
  • Xileno: Presente en disolventes, pinturas, barnices y productos de limpieza. Puede causar dolor de cabeza, mareos y náuseas. Plantas como la Areca y la Dracaena lo reducen muy bien.
  • Amoníaco: Gas irritante presente en muchos productos de limpieza, sobre todo limpiacristales y limpiadores de superficies.
  • Tolueno: Similar al xileno, aparece en disolventes, pinturas y adhesivos.
  • Monóxido de carbono: Gas inodoro e incoloro muy peligroso, que se genera por la combustión incompleta de aparatos a gas como estufas y calentadores. Las “cintas” (clorofito) ayudan de forma especial a reducirlo.
  • Partículas en suspensión (PM): En especial las PM2.5, que vienen de la cocina, el humo del tabaco y la quema de velas. Pueden llegar a zonas profundas de los pulmones. Especies como Nephrolepis y Ficus pumila atrapan estas partículas y metales pesados en sus hojas.

Ilustración educativa de una planta en maceta que muestra cómo elimina contaminantes como formaldehído benceno xileno y amoníaco mediante raíces y hojas con flechas de colores y iconos de bacterias beneficiosas.

El trabajo conjunto de hojas, raíces y microorganismos del sustrato crea un filtro natural que baja la presencia de estos contaminantes y ayuda a mantener un ambiente interior más seguro.

¿Qué evidencia científica existe sobre la eficacia de las plantas purificadoras de aire?

La idea de que las plantas limpian el aire está respaldada por muchos estudios. El más famoso es el “NASA Clean Air Study” de 1989. La NASA necesitaba limpiar el aire en estaciones espaciales, donde el aire se recircula y podían acumularse compuestos tóxicos. Descubrieron que ciertas plantas de interior no solo absorbían CO₂ y liberaban oxígeno, sino que también quitaban cantidades importantes de benceno, formaldehído y tricloroetileno del aire.

El Dr. B.C. Wolverton, uno de los principales científicos de la NASA en ese proyecto, amplió después la investigación y publicó libros donde explica la capacidad de distintas plantas para eliminar contaminantes concretos. Sus trabajos se usan como guía para elegir las especies más eficaces para limpiar el aire interior.

Otros grupos de investigación han seguido estudiando este tema. Se ha demostrado que las plantas pueden reducir COV y partículas en suspensión. Por ejemplo, un estudio de la American Chemical Society (2016) mostró que la tillandsia (claveles de aire) eliminó seis de ocho COV analizados, absorbiendo más del 80% en doce horas.

Las plantas funcionan todavía mejor cuando se agrupan en sistemas como jardines verticales. Suárez-Cáceres et al. (2020) observaron que muros verdes pueden reducir hasta un 80% de ciertos COV en oficinas, como xileno y tolueno. Esta eficacia depende de la cantidad de plantas, la ventilación y el tipo de sustrato. Además, Rossini-Oliva et al. (2023) mostraron que especies como Nephrolepis y Ficus pumila retienen partículas PM y metales pesados en sus hojas, ayudando a limpiar espacios urbanos cerrados.

Conviene recordar que las plantas purificadoras no sustituyen los sistemas de ventilación mecánica, pero sí son un complemento natural muy útil, con beneficios probados, y su uso en interiores es una buena forma de mejorar el aire y el bienestar general.

Beneficios de tener plantas purificadoras de aire en casa y oficina

Añadir plantas purificadoras a nuestros espacios no es una moda pasajera; es invertir en salud. Estos “filtros verdes” aportan algo más que belleza: influyen de manera positiva en el cuerpo y en la mente. En un momento en el que cada vez se valora más la vida saludable y el respeto al medio ambiente, las plantas se convierten en una ayuda importante para crear lugares más agradables y fáciles de respirar.

Ventajas para la salud y el bienestar

Las plantas en interiores aportan muchos beneficios para la salud. Primero, su función principal: limpiar el aire. Al reducir contaminantes como formaldehído, benceno, xileno y tricloroetileno, bajan el riesgo de problemas respiratorios, alergias y otras molestias asociadas a un aire de mala calidad. Esto cobra especial importancia si pensamos que el aire de casa puede estar hasta diez veces más contaminado que el de la calle.

Muchas plantas, como el helecho, también tienen un efecto humidificador. Al liberar agua al ambiente, ayudan a mantener hidratadas las mucosas, la garganta y la piel. Esto es muy útil en lugares secos o con aire acondicionado o calefacción, que resecan el aire. El aloe vera, por ejemplo, además de filtrar toxinas, ayuda a aumentar de forma clara el nivel de oxígeno en casa, además de sus conocidas propiedades para la piel.

Respirar un aire más limpio se traduce en menos dolores de cabeza, menos mareos, menos cansancio y, a menudo, mejor sueño. La drácena, por ejemplo, al filtrar formaldehído y xileno, es ideal para habitaciones recién pintadas o amuebladas, y puede ayudar a que los bebés duerman mejor. Un aire más limpio es un paso importante hacia una vida más sana.

Beneficios psicológicos y sociales

Las plantas también influyen en nuestra mente y en cómo nos relacionamos. Un estudio de Pérez-Urrestarazu et al. (2020) indica que las plantas en interiores reducen el estrés, mejoran el estado de ánimo y favorecen la interacción social. Esto se nota mucho en oficinas y centros educativos, donde la concentración y el bienestar diario son clave.

Cuidar una planta puede ser una actividad relajante y gratificante, que ayuda a bajar la ansiedad y a desarrollar la paciencia. Estar en contacto con la naturaleza, aunque sea a través de una simple planta en maceta, tiene un efecto calmante que contrarresta el ritmo acelerado de la vida actual. Además, el color verde y la sensación de vida que aportan las plantas puede inspirar creatividad y aumentar la productividad, creando un entorno más agradable para trabajar o estudiar. Un estudio reciente en Reino Unido encontró que tener un cactus cerca del puesto de trabajo ayuda a concentrarse y mejora el rendimiento.

En el plano social, las plantas suavizan y humanizan los ambientes, haciéndolos más acogedores. Un rincón verde en el salón o en una oficina puede convertirse en un punto de reunión que invite a la conversación. En resumen, las plantas purificadoras no solo limpian el aire: también aportan calma y energía positiva al lugar.

Mejores especies de plantas purificadoras de aire para interiores

Elegir bien las especies marca la diferencia en el efecto sobre el aire interior. Afortunadamente, hay muchas plantas eficaces para este fin, cada una con sus ventajas y cuidados específicos. A continuación verás algunas de las más destacadas, varias de ellas recomendadas por la NASA por su capacidad de limpieza.

Selección de plantas purificadoras de aire con potus, lirio de la paz, sansevieria y dracaena en macetas sobre fondo de madera clara.

Potus (Epipremnum aureum)

El Potus, o Pothos, es de las plantas purificadoras más populares y apreciadas. Es ideal para principiantes o personas que se describen como “malas con las plantas”, porque necesita poco cuidado y es muy resistente. Sus hojas verdes, a menudo jaspeadas, cuelgan en cascada y son perfectas para estanterías o macetas colgantes. La NASA lo cita como una planta eficaz para eliminar benceno, xileno y formaldehído.

Cuidados básicos: prefiere lugares luminosos, pero sin sol directo, que puede quemar sus hojas. Soporta bien diferentes temperaturas, pero se desarrolla mejor entre 15 ºC y 20 ºC. Aguanta mejor la falta de riego que el exceso: hay que dejar secar el sustrato antes de volver a regar. En época de crecimiento, abona cada 15-20 días (en invierno bastará una vez al mes y con dosis baja) con abono para plantas verdes. Queda muy bien sobre muebles para suavizar esquinas o agrupando varias macetas en una repisa.

Spathiphyllum (Spathiphyllum wallisii)

El Spathiphyllum, conocido como Lirio de la Paz o Flor de Cupido, es una planta de interior elegante y resistente, que encabeza la lista de la NASA. Sus flores blancas (en realidad, brácteas) aparecen casi todo el año y dan un toque fresco y sofisticado. Es muy eficaz contra formaldehído, benceno, tricloroetileno, acetona y moho.

Le gusta la luz indirecta o la semisombra y no soporta el sol directo. Va bien entre 18 ºC y 25 ºC. Es una planta “expresiva”: si las hojas se caen y se ponen lacias, pide agua. El riego debe ser moderado: una o dos veces a la semana en verano y una vez al mes en invierno, comprobando siempre que el sustrato no se encharque. Aprecia la humedad ambiental, pero no el exceso de agua en la tierra. Abona cada 15-20 días (una vez al mes en invierno) con un abono de calidad. Es ideal para el dormitorio, porque limpia el aire y absorbe exceso de humedad, ayudando a prevenir moho.

Sansevieria (Sansevieria trifasciata)

La Sansevieria, o Lengua de Tigre / Planta Serpiente, es una de las favoritas en redes sociales por su aspecto moderno y vertical, y también por su gran resistencia y capacidad de purificar el aire. Aguanta bien el descuido y necesita muy pocos cuidados.

Filtra formaldehído, benceno, tricloroetileno, xileno y tolueno. Tiene una ventaja especial: puede transformar CO₂ en oxígeno durante la noche, por lo que es excelente para el dormitorio. Prefiere luz, pero no sol directo, aunque también vive en zonas poco luminosas. Soporta bien el calor (procedente de Sudáfrica), y va bien entre 15 ºC y 20 ºC. Como planta crasa, necesita poca agua: deja secar por completo el sustrato entre riegos (a veces cada dos semanas incluso en verano). No le gustan los pulverizados en las hojas. Crece despacio, así que un abonado mensual, con abono para crasas, es suficiente. Es muy resistente a plagas y ácaros.

Dracaena (Dracaena marginata y Dracaena fragrans)

Las Dracaenas son muy apreciadas por su aspecto y su facilidad de cuidado. Entre las más comunes están la Dracaena marginata (Drago de Madagascar) y la Dracaena fragrans (Tronco de Brasil). Ambas limpian el aire de forma eficaz y son apropiadas para principiantes.

Dracaena marginata: De origen tropical africano, tiene hojas largas y finas que dan un toque estilizado al interior. Aguanta zonas muy luminosas y rincones más oscuros. Prefiere temperaturas de 23 ºC a 26 ºC y lo pasa mal por debajo de 14 ºC. No soporta el exceso de riego: solo riega cuando el sustrato esté seco. Crece despacio, por lo que un abonado mensual con abono para plantas verdes de interior basta. Es eficaz contra benceno, formaldehído y tricloroetileno, y puede retener hasta un 20% del polvo del aire, incluyendo tóxicos del humo de cigarrillos.

Tronco de Brasil (Dracaena fragrans): De porte erguido, da un aspecto elegante a cualquier espacio. Prefiere zonas luminosas sin sol directo. Se encuentra bien entre 22 ºC y 27 ºC y no soporta bien el frío ni las corrientes de aire. No hay que pasarse con el agua: un riego semanal (dos en invierno, si el ambiente es muy seco) suele bastar, siempre comprobando que la capa superior del sustrato está seca. Agradece pulverizaciones frecuentes en sus hojas. Abona cada 20 días con abono para plantas verdes. Son muy útiles en habitaciones recién pintadas o amuebladas, por su capacidad de filtrar formaldehído y xileno.

Chamaedorea (Chamaedorea elegans)

La Chamaedorea elegans, o Palma de Salón / Palma Mexicana, procede de México y se ha vuelto muy común en interiores por su resistencia y adaptación. Es ideal para quienes están empezando con las plantas, ya que exige poco mantenimiento.

Es una buena purificadora, en especial contra el formaldehído. Prefiere luz, pero también puede vivir en sitios menos luminosos. La temperatura ideal está entre 17 ºC y 24 ºC. Agradece pulverizaciones frecuentes sobre las hojas, aunque no tolera el agua en exceso en el sustrato. Hay que dejar que el sustrato se seque antes de regar otra vez. Un abonado cada 3-4 semanas con fertilizante para plantas verdes de interior será suficiente. Va muy bien en el baño, por la humedad, y también en el dormitorio para mejorar el descanso.

Ficus (Ficus robusta y Ficus benjamina)

Los Ficus son plantas muy resistentes y “agradecidas”, perfectas para quienes quieren una casa llena de verde sin dedicarle mucho tiempo. Tanto Ficus robusta (Árbol de Caucho) como Ficus benjamina (Ficus Llorón) limpian bien el aire.

Ficus robusta: Muy resistente y fácil de cuidar. Prefiere luz abundante y puede soportar algo de sol directo si está en un exterior cubierto. Aguanta temperaturas altas y bajas, pero no los cambios bruscos; se siente mejor entre 22 ºC y 26 ºC. Riego moderado: es mejor quedarse corto que pasarse, dejando secar totalmente el sustrato entre riegos, lo que puede llevar hasta 3 semanas. El exceso de agua favorece hongos. Abona cada 3-4 semanas con abono para plantas de interior. Es muy eficaz para reducir sustancias volátiles de colas y adhesivos.

Ficus benjamina: Es de las plantas más eficaces para purificar aire. Absorbe sustancias químicas procedentes de alfombras, muebles nuevos y productos de limpieza o adhesivos que pueden causar alergias y dolor de cabeza. También ayuda a amortiguar el ruido. Crece bien con luz o semisombra. Necesita un sustrato ligero y aireado para mejorar su función de limpieza, ya que las raíces son clave en el proceso. Es resistente y fácil de cuidar, y por su forma arbustiva luce muy bien solo o acompañado de plantas colgantes.

Clorofito (Chlorophytum comosum)

El Clorofito, conocido como Cinta o Planta Araña, es un clásico de muchos hogares. Es decorativo, purifica el aire y es muy fácil de mantener.

Es una de las plantas más eficaces para eliminar monóxido de carbono: sus raíces, tubérculos y hojas pueden reducir hasta el 96% en 24 horas. También baja los niveles de benceno, tolueno y formaldehído. Es muy útil para eliminar químicos procedentes de aparatos de gas y para cocinas o espacios muy concurridos. Prefiere buena luz sin sol directo, aunque también soporta semisombra. Se desarrolla bien entre 15 ºC y 22 ºC. Necesita el sustrato húmedo pero sin encharcar, y le gusta que le mojen las hojas con un pulverizador. Abona cada 15 días (en invierno, una vez al mes) con abono de calidad. Es perfecto para baños y cocinas, donde la humedad es elevada.

Hiedra (Hedera helix)

La Hiedra es muy resistente y muy usada para crear un fuerte efecto verde, ya sea colgando o trepando. Es muy versátil y ofrece muchas posibilidades decorativas.

En cuanto a purificación, la hiedra de hoja pequeña puede eliminar entre el 80% y el 90% del benceno del aire en 24 horas, compuesto común en plásticos, resinas y fibras sintéticas. También ayuda a reducir alérgenos, sobre todo moho, por lo que se recomienda para personas asmáticas. Prefiere mucha luz y puede vivir en terrazas o porches. Va bien entre 15 ºC y 20 ºC y necesita un poco de frescor. El riego debe ser moderado: conviene tocar el sustrato antes de regar, porque el exceso de agua favorece bacterias. Abona cada 15-20 días con abono para plantas verdes. Disfruta de ambientes húmedos y crece tanto al sol como en semisombra.

Areca (Dypsis lutescens)

La Areca, o Palma Areca / Palma Dorada, es una palmera de hojas finas y arqueadas que trae a casa un aire tropical. Encaja bien con estilos nórdicos y “urban jungle”. Es una de las palmeras más eficaces para limpiar el aire.

Tiene un alto índice de transpiración y elimina formaldehído, xileno, tolueno y amoníaco. Además, actúa como humidificador natural. Necesita mucha luz, pero sin sol directo. Se desarrolla bien entre 18 ºC y 26 ºC. Requiere agua frecuente por su alta transpiración, pero sin charcos; el cepellón debe estar húmedo, y le gusta que pulvericen sus hojas a menudo. Un abonado mensual con fertilizante para plantas de interior basta. Si cuentas con espacio, elige una areca grande, ya que cuanto mayor es, más aire limpia. Es segura para mascotas.

Helecho (Nephrolepis exaltata)

El Helecho, sobre todo el Nephrolepis exaltata (Helecho Espada), es muy apreciado por su follaje denso y por su capacidad para limpiar y humidificar el aire.

Es muy eficaz para reducir formaldehído y xileno, dañinos para la salud y especialmente problemáticos para personas asmáticas. Aumenta la humedad ambiental, lo que ayuda a mantener mucosas, garganta y piel en buen estado. También filtra químicos que vienen de productos cosméticos y químicos domésticos. Debe colocarse en zonas muy luminosas sin sol directo. No necesita grandes cantidades de agua, solo mantener la tierra ligeramente húmeda durante el crecimiento. Es capaz de retener partículas PM y metales pesados en sus hojas, ayudando a descontaminar el aire.

Otras plantas destacadas: Aloe vera, Aglaonema, Philodendron, Tillandsia

Además de las anteriores, hay otras plantas con buenas propiedades purificadoras que conviene conocer:

  • Aloe vera: Además de sus famosas propiedades para la piel, el aloe vera aumenta el oxígeno en casa y filtra toxinas del aire.
  • Aglaonema: Vive bien con mucha luz artificial y ayuda a eliminar contaminantes como xileno y tolueno, muy presentes en productos de limpieza. Es mejor colocarla lejos de aire acondicionado y calefacción directa.
  • Philodendron: Los filodendros son plantas fuertes y fáciles de cuidar que eliminan formaldehído, muy común en interiores y relacionado con el llamado “síndrome del edificio enfermo”. Necesitan riego regular y prosperan con luz o semisombra. Son ideales para dar volumen a grupos de plantas o crear muros verdes de aspecto selvático.
  • Tillandsia: También llamadas “claveles de aire”, son bromelias que crecen con facilidad. Un estudio de la American Chemical Society mostró que pueden eliminar más del 80% de seis de ocho COV analizados en doce horas.

Cada una de estas plantas aporta algo diferente, y juntas ayudan a mantener interiores más limpios y sanos, convirtiendo nuestros espacios en pequeños oasis.

¿Dónde colocar plantas purificadoras para maximizar sus beneficios?

La colocación de las plantas es tan importante como la elección de la especie. Para que funcionen bien, hay que tener en cuenta las características de cada habitación y lo que necesita cada planta. No se trata solo de que quede bonito, sino de que puedan actuar bien como filtro natural.

Espacios recomendados en casa y oficina

En casa, cada estancia tiene su propio tipo de contaminación y condiciones de luz y humedad. Esto permite elegir las plantas más adecuadas:

  • Salón y despacho: Son zonas donde pasamos muchas horas y donde se acumulan contaminantes de muebles, aparatos electrónicos y productos de limpieza. Potus, Ficus, Dracaena o Areca son muy adecuados por su tamaño y su capacidad para tratar muchos tóxicos. El Potus, por ejemplo, vive muy bien en salones y despachos y se puede colocar sobre muebles para suavizar esquinas.
  • Dormitorio: Aunque se dice que las plantas “roban oxígeno” por la noche, la mayoría producen mucho más del que consumen. La Sansevieria es perfecta para el dormitorio, ya que convierte CO₂ en oxígeno durante la noche. El Spathiphyllum y la Chamaedorea también son buenas opciones para mejorar la respiración y el descanso.
  • Cocina: Aquí se generan muchos contaminantes, sobre todo si se cocina con gas (monóxido de carbono, formaldehído) o se queman alimentos (PM2.5). El Clorofito es muy útil en cocinas por su capacidad para reducir monóxido de carbono. La Hiedra también puede funcionar bien.
  • Baño: La alta humedad del baño es ideal para plantas que disfrutan de este ambiente. Clorofito y Chamaedorea prosperan muy bien aquí, y el Spathiphyllum ayuda a absorber la humedad sobrante y a prevenir moho.
  • Habitaciones recién amuebladas o pintadas: La Dracaena es muy recomendable, ya que filtra formaldehído y xileno, presentes en pinturas y muebles nuevos. Ficus benjamina también es excelente para reducir sustancias de adhesivos y alfombras recién instaladas.

En la oficina, las plantas no solo limpian el aire, también reducen el estrés, mejoran el ánimo y fomentan el contacto entre compañeros. La Aglaonema, por ejemplo, se adapta bien a luz artificial. La orquídea puede absorber xileno y ayudar a prevenir dolores de cabeza cerca del escritorio. Los filodendros se pueden usar para crear paredes verdes o rincones con aspecto selvático.

Espacio de oficina en casa organizado con plantas purificadoras de aire que mejoran el bienestar y la estética del ambiente.

Cantidad y distribución de plantas según el espacio

La eficacia de las plantas depende del número y de cómo se reparten. Una sola planta pequeña en una sala grande apenas tendrá efecto. La NASA sugiere usar entre 15 y 18 plantas de tamaño medio en macetas de unos 20 cm para una vivienda de unos 170 m². Sin embargo, para notar mejoras en una estancia concreta (más oxígeno, algo más de humedad y aire más limpio), suele bastar con 3-5 plantas.

En el salón, por ejemplo, puedes:

  • Crear un rincón con 2-3 plantas grandes.
  • Usar 4-6 plantas medianas.
  • Agrupar muchas plantas pequeñas para lograr un efecto “jungla urbana”.

Las plantas suelen lucir más cuando están juntas, y varias macetas pequeñas pueden formar un bonito centro de mesa. También se pueden agrupar mini cactus en una bandeja. En el caso de la Areca, su capacidad de limpiar el aire crece con el tamaño de la planta, por lo que un ejemplar grande puede marcar mucha diferencia.

Lo importante es colocar las plantas de forma que el aire pueda circular entre hojas y raíces, aumentando el contacto con los contaminantes. En jardines verticales, la densidad de plantas es un factor clave para la eficacia. Si planificas bien la ubicación y el número, mejorarás el aire y también el aspecto del espacio.

Consejos de cuidado y mantenimiento para plantas purificadoras de aire

Para que las plantas purificadoras se mantengan sanas, frondosas y sigan limpiando el ambiente, necesitan unos cuidados básicos. Cada especie tiene sus particularidades, pero hay reglas generales que ayudan a mantenerlas en buen estado. Un cuidado adecuado alarga su vida y mejora su función como filtro natural.

Riego y luz adecuada según la especie

El equilibrio entre riego y luz es clave. Un exceso o falta de cualquiera de los dos puede dañarlas:

  • Riego: Como norma general, es mejor quedarse corto que regar en exceso. El encharcamiento pudre las raíces. Muchas plantas purificadoras, como Sansevieria y Ficus, prefieren que el sustrato se seque completamente entre riegos. Otras, como Spathiphyllum o Areca, necesitan el cepellón siempre ligeramente húmedo, pero sin agua sobrante. Lo mejor es tocar la tierra: si está seca, riega; si aún está húmeda, espera. Algunas plantas, como Chamaedorea o Clorofito, agradecen pulverizaciones en las hojas para aumentar la humedad ambiente, pero eso no sustituye al riego del sustrato.
  • Luz: La mayoría de plantas de interior purificadoras, procedentes de zonas tropicales, se desarrollan mejor con luz intensa pero indirecta. El sol directo puede quemar las hojas de especies como Potus, Spathiphyllum o Areca. Otras, como Sansevieria o Dracaena, toleran luz baja, y el Ficus robusta incluso aguanta algo de sol directo si está protegido. Las hojas son un buen indicador: si se ponen amarillas o marrones, puede ser exceso de sol; si se alargan demasiado y pierden color, probablemente falta luz.

Sustrato y fertilización para un desarrollo óptimo

Un buen sustrato y un abonado correcto son la base para que las plantas crezcan fuertes:

  • Sustrato: Debe ser ligero y con buen drenaje, permitiendo que el agua salga y que entre aire a las raíces. Esto también favorece la acción de los microorganismos que ayudan a eliminar toxinas. Para muchas plantas de interior sirve un sustrato universal mezclado con perlita o arena. Las crasas, como Sansevieria, agradecen sustratos específicos para cactus y suculentas.
  • Fertilización: Las plantas necesitan nutrientes para mantenerse sanas. Durante primavera y verano, cuando crecen más, conviene abonar cada 15-30 días. En invierno, muchas frenan su crecimiento y conviene reducir mucho la frecuencia o dejar de abonar. Usa siempre fertilizantes específicos para plantas verdes de interior y sigue las indicaciones del fabricante para evitar exceso de abono, que puede dañar raíces y hojas.

Prevención de plagas y enfermedades

Incluso las plantas más duras pueden sufrir plagas o enfermedades. La prevención y detectar a tiempo son la mejor defensa:

  • Humedad y ventilación: Una humedad ambiental equilibrada (con pulverizaciones o humidificadores, sin pasarse) y una buena ventilación reducen el riesgo de plagas como la araña roja, que prefiere ambientes muy secos. Un exceso de humedad, en cambio, puede favorecer hongos.
  • Revisiones frecuentes: Observa tus plantas con regularidad, sobre todo el envés de las hojas y los tallos. Busca insectos, telarañas, manchas o deformaciones.
  • Limpieza: Quitar el polvo de las hojas con un paño húmedo ayuda a que fotosinteticen mejor y permite detectar problemas antes.
  • Tratamiento: Si ves señales de plaga o enfermedad, actúa pronto. Puedes usar insecticidas ecológicos, jabón potásico u otros remedios apropiados. Aislar la planta afectada es útil para evitar que el problema pase a las demás.

Con estos cuidados básicos, tus plantas purificadoras mantendrán su función y seguirán mejorando el ambiente de tu casa o lugar de trabajo.

Muros verdes y jardines verticales como solución para purificar el aire

Una planta individual ayuda, pero agrupar muchas en muros verdes o jardines verticales multiplica el efecto. Estos sistemas concentran gran cantidad de vegetación en poco espacio y son especialmente útiles en interiores y ciudades. Además de su fuerte impacto visual, funcionan como pulmones vegetales que pueden mejorar de manera notable la calidad del aire.

Ventajas de los muros verdes frente a plantas individuales

La gran ventaja de los muros verdes es que concentran mucha superficie de hoja y raíz en muy poco espacio, lo que aumenta mucho el contacto con el aire. Entre sus puntos fuertes podemos destacar:

  • Mayor capacidad de limpieza: Al concentrar gran cantidad de plantas, los muros verdes pueden tratar mucho más aire y reducir más COV y partículas PM. Suárez-Cáceres et al. (2020) mostraron que en oficinas estos sistemas pueden reducir hasta un 80% de ciertos COV como xileno y tolueno.
  • Aprovechamiento del espacio: Son perfectos para ciudades o interiores con poco espacio en el suelo. Permiten “subir” las plantas a las paredes y crear grandes superficies verdes donde no cabrían muchas macetas.
  • Aumento de humedad ambiental: La transpiración conjunta de muchas plantas aumenta de forma importante la humedad relativa, lo que favorece la respiración y la piel, sobre todo en lugares con calefacción o aire acondicionado.
  • Aislamiento térmico y acústico: Además de limpiar el aire, los muros verdes ayudan a estabilizar la temperatura y a reducir el ruido, creando ambientes más confortables.
  • Efecto psicológico y estético: Ver una gran superficie cubierta de vegetación tiene un efecto muy positivo en el ánimo, reduce el estrés e inspira creatividad. Visualmente, cambian por completo espacios apagados, convirtiéndolos en zonas llenas de vida.
  • Mayor contacto aire-raíz: En muchos jardines verticales, especialmente los sistemas activos, el diseño favorece que el aire pase cerca de las raíces. En sistemas como Fytotextile, por ejemplo, la capa exterior está pensada para que las raíces se aireen de forma continua, lo que aumenta la fijación de contaminantes por bacterias de la rizósfera.

Requerimientos técnicos y mantenimiento de jardines verticales

Instalar un jardín vertical, en especial si es activo, requiere tener en cuenta ciertos aspectos técnicos y un plan de mantenimiento para que funcione bien a largo plazo:

  • Buena iluminación: Es necesario disponer de suficiente luz, natural o con iluminación artificial específica para plantas (medida en PPFD), para que puedan hacer bien la fotosíntesis.
  • Sistema de riego automático: Debido a la alta densidad de plantas, se suele usar un sistema de riego por goteo o nebulización automático, que proporciona agua de forma regular sin encharcar. Esto implica contar con toma de agua y sistema de drenaje.
  • Sustrato adecuado: Se utiliza un sustrato ligero y diseñado para mantener un equilibrio entre aire y agua en la zona radicular, favoreciendo la actividad de los microorganismos que limpian el aire.
  • Mantenimiento: Incluye podas periódicas, limpieza de hojas, control de plagas y revisión del sistema de riego y drenaje. Lo habitual es realizar entre 3 y 4 mantenimientos al año para que el sistema siga funcionando correctamente.
  • Sistemas activos y pasivos: Los muros verdes pasivos dependen solo de la acción natural de las plantas y suelen ser suficientes para viviendas. Los sistemas activos incluyen ventiladores o conductos que hacen pasar el aire interior a través de las raíces y el sustrato, como un filtro natural muy eficaz. Estos últimos se usan más en oficinas y edificios comerciales y suelen conectarse a sistemas de control de clima (BMS) para regular humedad, temperatura y flujo de aire.

Contar con empresas o técnicos especializados en diseño e instalación de jardines verticales ayuda mucho a conseguir un buen resultado, tanto en estética como en capacidad de limpieza del aire.

Preguntas frecuentes sobre plantas purificadoras de aire

Aunque las plantas purificadoras cada vez son más conocidas, todavía hay dudas y mitos en torno a ellas. A continuación se responden algunas de las preguntas más habituales.

¿Realmente las plantas mejoran la calidad del aire?

Sí. Los estudios científicos, desde los trabajos de la NASA en los años 80 hasta investigaciones recientes, muestran que las plantas de interior pueden mejorar la calidad del aire. Además del intercambio normal de CO₂ y oxígeno, son capaces de absorber y procesar COV como formaldehído, benceno, xileno y tricloroetileno, y de retener partículas en suspensión y metales pesados en sus hojas.

La eficacia se debe a la acción combinada de las hojas (que captan gases y partículas) y, sobre todo, de las raíces y el sustrato. Las bacterias que viven junto a las raíces descomponen los contaminantes y los convierten en sustancias menos dañinas o nutrientes. Aunque no sustituyen por completo un buen sistema de ventilación, sí son un complemento natural muy útil, especialmente en instalaciones de alta densidad vegetal como los jardines verticales.

¿Cuántas plantas necesito para notar una diferencia?

La cantidad depende del tamaño del espacio, el nivel de contaminación, la especie y el tamaño de las plantas. No existe una cifra fija, pero hay algunas referencias prácticas:

  • Recomendación de la NASA: Para una vivienda de unos 170 m², se sugieren entre 15 y 18 plantas de tamaño medio en macetas de unos 20 cm.
  • Orientación general: Para mejorar el aire en una habitación, oxigenar, aumentar un poco la humedad y filtrar contaminantes básicos, suele bastar con 3-5 plantas medianas.
  • Por zonas: En el salón, por ejemplo, puedes colocar 2-3 plantas grandes, 4-6 medianas o muchas pequeñas para crear un rincón tipo “selva urbana”. Las plantas dan más juego cuando están algo agrupadas.
  • Tamaño: En especies como Areca, la capacidad de limpiar el aire aumenta con el tamaño de la planta, de modo que un ejemplar grande puede ser más eficaz que varias macetas pequeñas.

En general, cuantas más plantas bien colocadas haya, mayor será la mejora del aire. Pero incluso unas pocas plantas elegidas con criterio pueden lograr un ambiente más cómodo y agradable, sobre todo si se emplean sistemas verticales que favorecen la aireación de las raíces.

¿Hay riesgos de alergias por tener muchas plantas en interiores?

La mayoría de plantas de interior usadas como purificadoras no suelen causar alergias importantes. Muchas tienen flores discretas o producen polen pesado, que no se dispersa fácilmente en el aire, a diferencia del polen ligero de muchas plantas de exterior que sí causa alergias estacionales.

Aun así, conviene tener en cuenta algunos puntos:

  • Moho en el sustrato: El principal riesgo no viene de la planta, sino del moho que puede aparecer en la tierra si hay exceso de riego o mal drenaje. Para evitarlo, evita los encharcamientos, deja secar el sustrato entre riegos y usa macetas con buenos agujeros de drenaje. El Spathiphyllum, por ejemplo, ayuda a absorber humedad del ambiente y puede ayudar a prevenir moho en paredes y superficies.
  • Polvo: Las hojas acumulan polvo, que sí puede ser molesto para personas sensibles. Limpiar las hojas con un paño húmedo de forma regular ayuda tanto a la planta como a reducir polvo en el ambiente.
  • Sustancias irritantes o tóxicas: Algunas plantas tienen savia irritante o partes que pueden ser tóxicas si se ingieren, sobre todo para mascotas y niños pequeños. El Lirio de la Paz (Spathiphyllum), la Dracaena, la Sansevieria y la Monstera deliciosa, por ejemplo, pueden causar malestar si se comen. Lo mejor es colocarlas fuera del alcance de animales y niños.

Para la mayoría de las personas, los beneficios de tener plantas purificadoras superan ampliamente estos riesgos. Con un riego adecuado y algo de cuidado básico, es posible disfrutar de un aire más limpio sin problemas de alergia importantes.

Compartir
Escrito por
Elena Martinez Vega

Soy Elena, una arquitecta paisajista con más de 15 años de experiencia transformando hogares en toda España. Nací en Valencia y crecí rodeada de los naranjos de la huerta familiar, donde desde pequeña desarrollé una profunda pasión por las plantas y el diseño de espacios.

Deja un comentario

Leave a Reply

Your email address will not be published. Required fields are marked *

Artículos relacionados
A family sorting recyclables at home, colorful bins labeled for paper, plastic, and glass, eco-friendly atmosphere, realistic.
Limpieza y OrganizaciónSostenibilidad y Ahorro

Cómo reciclar en casa correctamente

Reciclar en casa correctamente es una de las acciones más importantes que...

A cozy modern home with energy-saving LED bulbs, a smiling family turning off lights, and solar panels on the roof, warm natural lighting.
Hogar y RenovaciónSostenibilidad y Ahorro

Cómo ahorrar luz en casa

Ahorrar luz en casa es una preocupación cada vez más común, y...

A high-quality close-up of a sturdy security lock on a modern front door, showcasing different types of locks like deadbolts and smart locks, in a realistic style.
Hogar y RenovaciónSeguridad en el Hogar

Cerraduras de seguridad: tipos

Hoy, con la seguridad del hogar como una de las mayores preocupaciones,...

A modern wireless home alarm system being installed by a person on a front door, bright lighting, realistic.
Hogar y RenovaciónSeguridad en el Hogar

Cómo instalar una alarma en casa

Instalar una alarma en casa es una decisión muy recomendable para cuidar...

Vidadejardin
Resumen de privacidad

Este sitio web utiliza cookies para que podamos brindarte la mejor experiencia de usuario posible. La información de cookies se almacena en tu navegador y realiza funciones como reconocerte cuando vuelves a nuestro sitio web y ayudar a nuestro equipo a entender qué secciones del sitio te resultan más interesantes y útiles.